Compraste una mochila bordada con el nombre de tu hijo, una bolsita de merienda personalizada, quizá una camiseta de fin de curso. ¿Te preocupa que se deshile en la lavadora? Te contamos por qué el bordado profesional aguanta mucho más de lo que la gente cree, y cómo cuidarlo para que siga viéndose bien temporada tras temporada.
El bordado es más resistente de lo que crees
El miedo número uno cuando compras ropa bordada es que se desmonte al primer lavado. En la práctica no ocurre, y hay razones técnicas detrás.
Trabajamos con hilo de poliéster, no de algodón. El poliéster resiste mejor las temperaturas de lavado, no destiñe y mantiene el color con el paso del tiempo. Además, el bordado a máquina crea una densidad de puntada alta que funciona como una pequeña armadura sobre el tejido, y cada bordado se remata por la parte trasera para que los hilos no se suelten. Si te interesa el detalle técnico, lo explicamos a fondo en nuestro artículo sobre los materiales que utilizamos en el bordado.
El resultado: una mochila convertible en toalla que va a la piscina todo el verano, o una bolsita de merienda que se lava cada semana, aguantan curso tras curso.
Cómo lavarla correctamente
El bordado no es frágil, pero unos hábitos sencillos hacen que se conserve mejor:
- Temperatura: 30-40°C es lo ideal. Evita programas muy calientes, más por la prenda (que encoge) que por el bordado.
- Del revés: recomendable, no obligatorio. Reduce la fricción con el tambor y con otras prendas.
- Bolsa de malla: útil para prendas pequeñas como bodys o bolsitas. Innecesaria para mochilas o toallas.
- Secadora: mejor evitarla. Cuelga la prenda y sécala al aire.
- Plancha: siempre del revés, o con un paño de algodón entre la plancha y el bordado.
Los cuatro errores que sí dañan un bordado
1. Lejía. Es lo único que ataca directamente al hilo y al color. Para manchas, usa un quitamanchas convencional aplicado sobre el tejido, no sobre el bordado.
2. Temperaturas extremas. Los programas muy calientes deforman la prenda; el bordado se queda igual pero la tela que lo rodea se encoge y el diseño pierde forma.
3. Planchar directamente encima. Aplasta la trama y le quita el relieve que hace bonito a un bordado. Siempre del revés.
4. Cepillar con fuerza. Si aparecen bolitas en el tejido, usa un quitapelusas suave. Nunca un cepillo duro sobre la zona bordada.
Si ves un hilo suelto
Lo más habitual es que no pase nada, pero si en algún momento aparece un hilillo suelto, la regla de oro es no tirar de él. Córtalo a ras con unas tijeras pequeñas y el bordado se queda perfecto.
Si el daño es mayor (un enganchón, una quemadura), mándanos una foto por WhatsApp y te decimos si tiene arreglo. Muchas veces se recupera sin problema.
Bordado o DTF: qué dura más
El bordado es la opción más duradera y la que mejor envejece: no se pela, no se cuartea y gana un aspecto artesanal con el uso. Funciona especialmente bien con textos, nombres y logotipos de uno o dos colores.
La impresión DTF permite colores ilimitados, fotografías y diseños complejos que el bordado no puede reproducir. Con un lavado cuidadoso aguanta perfectamente, pero es una técnica de superficie: conviene evitar la plancha directa y los programas muy calientes.
Si dudas cuál elegir para tu proyecto, echa un vistazo a nuestras camisetas personalizadas y sudaderas, o escríbenos y te asesoramos según el diseño que tengas en mente.
Compra con tranquilidad
Personalizar una prenda es una pequeña inversión, y merece durar. Si tienes cualquier duda sobre el cuidado de algo que nos hayas comprado, escríbenos por WhatsApp al 747 412 473 o a info@laflamaestudi.com.
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